Me deje querer

Entre otras muchas cosas, me enseño a rendirme al amor.... Cuando conocí Libby y decidí hacer una de sus formaciones, en la escuela que por aquel entonces aún se llamaba Its Yoga, ya yo sabía que no me quedaba por la etiqueta, el nombre de la escuela o la marca de la práctica, yo me quedaba por ella, por Libby.


Durante ese período de formación (recuerdo que especialmente intenso en mi vida), ella supo estar ahí sosteniéndome. Y lo hizo con la suavidad, la compasión, y el amor oportuno que yo necesitaba.


"Tu tarea no es buscar el amor, si no encontrar y derribar todas las barreras dentro de ti que has construido frente a el."


-Rumi-


Con algo asi es con lo que podría resumir un periodo muy importante y consciente de mi vida en el que me rompí en mil pedazos, y gracias a mis capacidades, las condiciones, y el amor pude re hacerme en una nueva versión de mi misma. Este fue periodo lleno de situaciones que disfrute, sufrí, aprendi, gestione, entendí, me sacaron, me trajeron y me colocaron otra vez donde tenía que estar. Y cuando acepte, me di cuenta de que no estaba sola, y no porque estaba rodeada de mucha gente, más bien porque encontré la manera de hablarme con respeto y con amor. Fue ahí, cuando conseguí seducir a mi alma, fue ahí, cuando volví a ganarme su confianza, fue en ese momento, cuando inicié la historia de amor más bonita de mi vida.


Quien ha hecho un intensivo de 200h sabe que es un tiempo en el que tú energia y capacidad se ponen a prueba, y es fundamental estar muy presente para sacarle el jugo al máximo. Yo, como además en esa época era muy de mantenerme enganchada a los extremos (completamente alejada de un centro/balance/equilibrio), pues me rete aún más si cabía. Coincido durante ese mes de agosto, además de muchos días de calor, combinar esas 4 semanas de estudios y prácticas físicas intensas, con tener una gastritis crónica que me puso en 44 kilos, el drama de una relación de 6 años que se acababa y la muerte tras una dura enfermedad de una de las personas que más he amado en mi vida. Arrastraba también una lesión lumbar fruto de mi obstinación por romperme, y en esta línea completaba mi baraja con hábitos poco saludables, en definitiva que iba cómo se suele decir, “cuesta abajo y sin frenos”.


Pero Dios siempre está ahí. Dios, El Universo, La Consciencia, Buda, como le quieras llamar, siempre está ahí, y para mi estaba ahí en forma humana con acento londinense ✨


El abrazo compasivo de Libby en ese periodo de mi vida fue el regalo con el que Dios se materializo y me dijo de frente, no estás sola. Ella es una de mis gurús terrenales favorita, es mi yin, es el norte que complementa mi Sur y con dulzura me redirige con paciencia y amor.


Hoy después de un gran salto de confianza somos Pure Yoga Canarias, y digo somos, porque cuando se dio el paso para cambiar el nombre a la escuela yo estuve por ahí, y me siento tan orgullosa, tan honrada y tan feliz de pertenecer a esta familia que crece.


Todos diferentes y tan parecidos.


Las personas vibran y atraen justo a los que tienen que estar. GRACIAS POR RECORDARME QUE YO MERECÍA SER AMADA... GRACIAS INMENSAS Libby.


Y me viene a la cabeza un trocito de una canción que cantamos a veces en los retiros bajo los árboles y las estrellas.


“Voy sembrando una semilla de amor

en la tierra y en los corazones

Canto al agua para que venga

a darle vida

El Sol le dará la fuerza

y el silencio será

su melodía

Florecerá, florecerá, florecerá”.


Canción Medicina










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